Referentes: Ivi y Noemí | Burzaco, Bs. As.

“Hace más de veinte años que llevamos adelante el comedor…”, me dice entusiasmada Noemí.

“Tuve un origen muy pobre, por eso inicié este lugar…”, me comenta Ivi abriendo su corazón.

Con Ivi y Noemí

“Mi papá está en la cárcel pero para mi cumple va a venir…”, me cuenta ilusionada una nena.

Mi amiguita

Tres historias. Tres realidades. Tres necesidades.

Noemí es la inseparable colaboradora de Ivis. Vive cerca del comedor “Los Angelitos” y desde que se fundó ese centro de ayuda social mantiene su compromiso inquebrantable de brindar su tiempo a los niños.

Ivi nació en Santiago del Estero con muchas privaciones. Por eso es imposible que ella sea indiferente al dolor y la pobreza. Sabe de que se trata. Siente bien de adentro esa realidad. De lunes a viernes sirve la merienda a decenas de niños y los sábados el almuerzo.

La nena es amorosa. Se ve en sus ojitos la necesidad de afecto. Con su hermosa sonrisa me dice que agarró un regalito demás para llevarle a su hermanita que tiene tres años y que está en la casa con su mamá. Habla de su papá con admiración y los ojitos se vuelven ojazos cuando se refiere a él. Sueña con el día que salga de la cárcel y vuelva a la casa. Lo extraña porque puede verlo cada tanto. La situación de ella es similar a la de otros niños que asisten al comedor.

Aquella tarde que fuí con un grupo a brindar una mano de ayuda y pude conocer a estas tres hermosas personas y sentirme impactado.

Impactado por el amor práctico de Ivi y Noemí, que sostienen su causa solidaria a sol y a sombra. Llueva o truene. Haga frío o calor. Nada ni nadie las detiene. No reciben ayuda regular de ningún ente público ni privado. Tampoco de partidos políticos. Se las arreglan como pueden. Reúnen alimentos para servirle a los niños y también para que lleven a sus casas. Juntan ropa y la distribuyen entre los chicos. Dan cosas y sobre todo, lo más significativo, se dan a sí mismas.

Cuando le consulté a Ivi cuál sería la necesidad más importante que tendrían, esperaba que me hablara de dinero o diferentes cosas. Pero no. Me planteó algo que muestra su visión estratégica. Quiere hacer unas paredes dentro del tinglado para que haya una sencilla salita donde los chicos puedan tener atención profesional en privado. Con un psicólogo, una enfermera o lo que sea necesario.

Esa tarde fuimos con un grupo de amigos de la Iglesia Adventista del barrio de Belgrano en CABA. Llevamos ropa, alimentos, un momento para los chicos con títeres y canciones y sobre todo el cariño cristiano. Después de unas horas pegamos la vuelta, escuchando el pedido más claro: Vuelvan pronto.

Escribo esto imaginando ya construida la salita que necesita el comedor de Ivi. Imaginando más personas que se acerquen a dar y a darse. Imaginando más apoyo a esas dos heroínas sin capa ni antifaz. Imaginando que mi amiguita se encuentre pronto con su papi. Imaginando que Dios pueda contar con más hijos suyos dispuestos a ser sus manos y sus pies en ese barrio humilde de Burzaco en Buenos Aires.

El comedor “Los Angelitos de Ivi” queda en Ituzaingó 890, barrio el Ceibo, Burzaco, Bs. As. Está abierto de lunes a viernes de 16:30 a 20hs y los sábados de 9 a 14hs.

Noemi no tiene trabajo y necesita uno urgente. Su teléfono es 1137991075

Ivi agradece toda ayuda que pueda llegar. Su teléfono es 1133126367

ContagiAR Valores | Solidaridad

Santiago López Blasco

slopezblasco@gmail.com

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