¡Primavera para siempre!

Llegó el 21 de septiembre y con esta fecha llega todo el color, la calidez, la belleza y el optimismo de la primavera. Es la estación del año que más nos inspira. ¿Porqué será?

Llegó la primavera

Anne Bradstreet fué la primer poetisa que publicó un libro en Estados Unidos, allá por 1678. Había nacido en Inglaterra pero junto a su familia cruzó el océano Atlántico en busca de nuevos horizontes. Quizás reflexionando en las carencias que los motivaron a dejar su tierra y en las oportunidades que encontraron, escribió:

“Si no existiera el invierno, la primavera no sería placentera, y si no pasamos por la adversidad la prosperidad no sería bienvenida”.

El otoño quedó en el pasado. Sus tonos ocres, mortecinos ya no están. Las hojas secas no crujen bajo las suelas. La melancolía que observa las hojas caer de los árboles fue superada. También quedó atras el crudo invierno. Sus temperaturas gélidas no nos paralizan más. La escarcha dejó de convertir las calles y campos en un congelador natural. El vapor que acompañar las palabras al salir de los labios en las mañanas nos abandonó. El sol le gana terreno a la luna y asoma antes sus rayos para abrazarnos calidamente. El placard recibe los pesados abrigos y nos ofrece vestirnos a tono con la nueva estación.

¡Llegó la primavera! Y nos dibuja una sonrisa en el rostro con los regalos que trae consigo. Lo más precioso es el don de la vida que observamos en las flores que nacen para dar origen a los frutos que multiplican la naturaleza y alimentan nuestro ser. Es eso lo que nos inspira de esta época preciosa del año. ¿Acaso la más linda?

Aquella poeta comparaba el invierno con la adversidad y la primavera con la prosperidad. En la estación fría, por las bajas temperaturas y el menor tiempo de luz solar, hay menos vida. En la primavera se dan las condiciones para que todo vuelva a renacer. Y así es la vida. A todos nos toca pasar inviernos, más crudos o menos, pero fríos al fin. Hay lugares del mundo donde el invierno es muchísimo más duro que en otros. Lo mismo sucede con nosotros. A veces sentimos que el invierno que nos toca nunca terminará. Pero hay una esperanza, la primavera comenzará. ¡Sí, llegará, aunque parezca que nunca ocurrirá!

El desierto de Atacama floreció

En el año 2017 sucedió un extraordinario fenómeno natural en el lugar más árido del mundo, el desierto chileno de Atacama. Las abundantes lluvias del fenómeno del Niño hicieron que miles de bulbos, en apariencia inertes, germinaran y llenaran de flores aquel seco lugar. El desierto se convirtió en una pradera. La aridez en fertilidad. Las piedras perdieron protagonismo ante los bellos pétalos. La muerte dió lugar a vida.

Las flores de Atacama (Infobae)

La primavera es hermosa pero tiene un problema, se termina. El ciclo de la vida traerá el calor del verano y luego otra vez lo que ya sabemos. ¿Sería lindo vivir siempre en primavera?

Siento que sería maravilloso disfrutar todos los días de esta preciosa estación. ¿Te pasa lo mismo? ¿Tendré que irme a vivir a Trujillo en Perú, a Cochabamba en Bolivia o a Medellín en Colombia, ciudades de la “eterna primavera”? ¡Tengo buenas noticias! Existe la posiblidad de vivir de verdad una primavera sin final. Donde las flores nunca se sequen y la vida siempre sea de color.

En sus maravillosos planes de amor para sus hijos, Dios nos ofrece esa experiencia que hoy tan solo vivimos como una muestra durante un poco de tiempo cada año. Esta vida, con sus otoños e inviernos, un día ya no será más. La primavera eterna florecerá para nunca marchitarse. El libro bíblico de Isaías describe lo que sucederá y que todos estamos invitados a disfrutar:

“Que se alegre el desierto, tierra seca; que se llene de alegría, que florezca, que produzca flores como el lirio, que se llene de gozo y alegría. Dios lo va a hacer tan bello como el Líbano, tan fértil como el Carmelo y el valle de Sarón. Todos verán la gloria del Señor, la majestad de nuestro Dios”.(Isaías 35:1‭-‬2)
Atacama florido (Infobae)

Comenzando esta estación pienso que nos gusta tanto porque nos transmite vida. Esa vida que quisiéramos tener siempre pero que sabemos que en algún momento se marchitará. Es porque no fuimos creados para dejar de existir sino para vivir por siempre. Ir a vivir al lugar de la eterna primavera es gratis. Jesús ya pagó el pasaje para cada uno. También tiene alojamiento asegurado. No en un hotel pasajero sino en una vivienda permanente. A nosotros no nos cuesta nada, tan solo aceptar que su primavera es mejor que nuestro invierno. A Él le costó mucho, en realidad todo. Dejó su primavera para venir a nuestro invierno y aquí murió por el frío de nuestra maldad. Pero volvió a la vida como las flores en primavera, para no dejarla nunca más y disfrutarla con nosotros por siempre.

Tal vez te parezca imposible que la primavera de Dios pueda ser real. Cuando esas dudas te asalten recordá el desierto de Atacama. La aridez más extrema, se convirtió en un floresta.

¡Feliz primavera!

Lic. Santiago López Blasco

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