Crimen en Vte. López: ¿Qué fué lo más grave?

Ayer, 8 de enero de 2019, me tocó pasar por la esquina de Av. Maipú y San Martín, en Vicente López, Buenos Aires. Al llegar ahí con mi auto, me sorprendió la enorme cantidad de patrulleros, policías y vecinos que había. Obviamente pensé “acá pasó algo grave”.

Escena del hecho. Foto: Mario Sayes.

Busqué en twitter y me enteré que sólo unos minutos antes que yo pasara por esa esquina, cuatro ladrones habían robado una financiera y se habían tiroteado con un policía que custodiaba el lugar. Lamentablemente el teniente primero Marcelo Acuña de 52 recibió al menos un disparo en el pecho que terminó con su vida.

Teniente 1ero. Marcelo Acuña (QEPD)

Los delincuentes huyeron del lugar pero tres de ellos pudieron ser detenidos. Según informan los medios, dos de ellos son ex policías que sirvieron en la fuerza hasta hace unos años atrás pero fueron dados de baja. ¡Y hoy son ladrones!

Ex policía detenido. Foto: Mario Sayes.
Ex policía detenido. Foto: Mario Sayes.

Me pregunto qué es lo más grave que pasó ayer. A primera vista sería la muerte de una persona que hacía su trabajo. Pero si vamos más a lo profundo, podríamos pensar en Ángel Martínez y Adrián Romero, los ex policías devenidos en delincuentes. ¿Qué los llevó un día a enrolarse en la fuerza de seguridad? ¿Cuáles son sus valores? ¿Qué sueñan para sus vidas? ¿Cómo puede ser que un día estén en una vereda y al otro se crucen a la de enfrente?
Pienso en ellos y en nuestra sociedad carente de convicciones firmes. Hoy estamos acá pero mañana allá. Decimos que creemos en esto para luego dejarlo. Nos identificamos con una filosofía o ideología para más tarde deshecharla. Y así vamos por la vida. Como buscando un oasis de agua fresca que no es más que un ilusorio espejismo en este desierto.
¿No será hora que nos comprometamos con algo o con alguien? ¿Porqué no escoger un camino y andar por el? ¿Y si nos dejamos la misma camiseta puesta?
Ayer por la tarde también observé algo. Era una veleta de esas que indican la dirección del viento. No tienen una posición ni dirección fija, simplemente se acomodan a donde las llevan las circunstancias. ¿Seremos a veces como esos elementos de chapa?
Pensemos a largo plazo. Elijamos el camino de la honestidad, el de ser buena gente, el de no avergonzarnos de lo que hagamos. Así estaremos en paz con nosotros mismos, lograremos resultados que no se echan a perder fácilmente y marcaremos una huella digna de seguir por otros.
Pido consuelo a Dios para los familiares y allegados del teniente fallecido y también que este caso nos ayude a reflexionar en lo esencial de la vida: nuestros valores, nuestra esencia.

Lic. Santiago López Blasco

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